Golpe de calor en perros: señales y cómo actuar a tiempo

¿Tu perro jadea sin parar, babea espeso y se tambalea después de un paseo en verano? Puede ser un golpe de calor, y es una urgencia. Llévalo a la sombra, mójalo con agua fresca, no helada, y ve al veterinario aunque parezca que se recupera.

Los perros apenas sudan: se refrescan sobre todo jadeando. Cuando el aire está muy caliente o húmedo, ese sistema no da abasto y la temperatura del cuerpo sube a niveles que dañan los órganos en poco tiempo.

Cómo reconocerlo y qué hacer

Las primeras señales

Al principio el perro jadea con fuerza, con la lengua muy fuera y más ancha de lo normal, y busca sombra o se tumba en el suelo frío. Las encías y la lengua se ponen de un rojo intenso y la saliva se vuelve espesa.

Si sigue así, aparecen la debilidad, los vómitos o la diarrea, a veces con sangre, el andar tambaleante y la mirada perdida. En la fase grave puede tener convulsiones o perder el conocimiento. Cuanto antes actúes, más fácil es que se recupere sin secuelas.

Cómo enfriarlo sin empeorar las cosas

Llévalo a la sombra o a un lugar fresco con corriente de aire. Mójalo con agua fresca de la llave, no helada, sobre todo el cuello, las axilas, la barriga y la parte interna de los muslos, y ponle delante un ventilador si lo tienes.

Evita el agua helada y el hielo, que cierran los vasos de la piel y dificultan que el calor salga. Tampoco lo tapes con una toalla mojada y la dejes encima: al calentarse, hace de manta. Ofrécele agua para beber en pequeñas cantidades, sin forzarle si no quiere.

Por qué hay que ir al veterinario aunque mejore

Un golpe de calor puede dañar los riñones, el hígado o la coagulación de la sangre, y esos problemas a veces aparecen horas después, cuando el perro ya parece normal. En la clínica pueden medir su temperatura, ponerle suero y hacerle análisis.

Ve enfriándolo durante el trayecto, con las ventanillas abiertas o el aire acondicionado puesto, y llama antes para que te esperen.

Los perros con más riesgo

Cualquier perro puede sufrirlo, pero algunos lo tienen mucho más fácil. Los de hocico chato, como bulldogs, carlinos o bóxer, respiran peor y se refrescan peor. También los cachorros, los perros mayores, los que tienen sobrepeso o problemas de corazón, y las razas de pelo muy denso.

Un perro joven y deportista tampoco está a salvo: muchos casos ocurren durante una carrera o un partido de pelota en un día caluroso, porque el perro no para aunque lo esté pasando mal.

El auto, la trampa más peligrosa

Dentro de un auto estacionado al sol, la temperatura sube muy deprisa, incluso con la ventanilla un poco bajada y aunque fuera no haga un calor extremo. Nunca dejes a tu perro solo en el auto, ni siquiera «cinco minutos» para entrar en una tienda.

En muchos lugares, además, dejar a un animal encerrado en un vehículo está prohibido. Te contamos cómo llevarlo durante el viaje en cómo llevar al perro en el auto.

Paseos de verano sin sustos

En los meses de calor, cambia el horario: paseos largos a primera hora de la mañana y por la noche, y salidas cortas para hacer sus necesidades en las horas centrales. Lleva siempre agua y un cuenco plegable.

Toca el asfalto con el dorso de la mano antes de salir. Si no aguantas cinco segundos, quema las almohadillas de tu perro. Busca parques con sombra y tierra, y deja la pelota y las carreras para cuando refresque.

En casa también puede pasar

Una casa cerrada con el sol entrando por las ventanas puede convertirse en un horno en pleno verano. Si tu perro se queda solo, cierra persianas o cortinas, deja varias zonas con agua y, si puedes, un ventilador o el aire acondicionado programado.

Las terrazas y los patios sin sombra son especialmente peligrosos. Un perro no debería pasar ahí las horas centrales del día, ni siquiera con agua.

Un ejemplo de rutina en ola de calor

7:00    Paseo largo (antes de que caliente el asfalto)
13:00   Salida corta a la sombra, solo para hacer pis
14-18   En casa, persianas bajadas y agua en dos cuencos
21:30   Paseo largo y tranquilo
Siempre Agua en la bolsa y nada de auto al sol

Cuándo ir al veterinario

En cuanto sospeches un golpe de calor, después de empezar a enfriarlo. Es una urgencia real si vomita, tiene diarrea, se tambalea, tiene las encías muy rojas o grisáceas, convulsiona o no responde. En esos casos, ve a la clínica abierta más cercana, no a la de siempre si está lejos.

Dudas frecuentes

¿Es bueno rapar al perro en verano?

Depende del pelo. En razas de doble capa, como el husky o el pastor alemán, el subpelo aísla del calor y del sol, y raparlas puede empeorar las cosas. Lo que sí ayuda es cepillar a menudo para quitar el pelo muerto. Pregunta en la peluquería o al veterinario.

¿Qué temperatura es normal en un perro?

Entre unos 38 y 39 °C, medida con un termómetro rectal. Por encima de 40 °C ya hay que preocuparse, y a partir de 41 °C el riesgo de daño en los órganos es serio. Si no sabes tomarle la temperatura, no pierdas tiempo intentándolo: enfríalo y ve a la clínica, donde la medirán en un momento.

Un truco útil es tener en el botiquín de casa un termómetro digital solo para el perro y practicar un día tranquilo, con ayuda, para que el día del susto no sea la primera vez.

¿Le doy cubitos de hielo para beber?

Unos cubitos en el agua en un día normal no le hacen daño. Lo que no conviene es usar hielo o agua helada para enfriar a un perro que ya tiene un golpe de calor.

¿Los gatos también lo sufren?

Sí, aunque con menos frecuencia. Un gato que jadea con la boca abierta está en apuros, porque no es su forma normal de respirar. Llévalo a un sitio fresco y al veterinario.

De dónde salen los datos

  • American Veterinary Medical Association: prevención del golpe de calor y riesgo de los vehículos estacionados.
  • Manual Merck de Veterinaria: hipertermia y golpe de calor en perros.