Cómo cambiar de alimento sin problemas de barriga: el plan de 7 días

¿Vas a cambiar el alimento de tu perro o de tu gato? Hazlo poco a poco, en unos siete días, mezclando cada vez más del nuevo con menos del antiguo. El aparato digestivo de los perros y los gatos se adapta a lo que comen, y un cambio brusco es una de las causas más frecuentes de diarrea, gases y vómitos.

Este es el plan que usan la mayoría de veterinarios, con trucos para los animales más delicados y para los gatos más desconfiados.

El cambio de comida, paso a paso

Por qué no se debe cambiar de golpe

En el intestino viven millones de bacterias que ayudan a digerir la comida. Cada alimento tiene una composición distinta de proteínas, grasas y fibra, y esas bacterias necesitan unos días para adaptarse. Si el cambio es brusco, la digestión se resiente.

El resultado suele ser heces blandas, gases o algún vómito. No suele ser grave, pero es incómodo para el animal y para ti, y puede hacer que asocie el nuevo alimento con encontrarse mal.

El plan de 7 días

Calcula primero la ración total del día con el alimento nuevo, porque puede tener más o menos calorías que el antiguo. Después, reparte así:

Días 1-2   75 % alimento antiguo + 25 % alimento nuevo
Días 3-4   50 % antiguo + 50 % nuevo
Días 5-6   25 % antiguo + 75 % nuevo
Día 7      100 % alimento nuevo

Ejemplo, perro que come 200 g al día:
Días 1-2   150 g antiguo + 50 g nuevo
Días 3-4   100 g + 100 g
Días 5-6   50 g + 150 g
Día 7      200 g del nuevo

Para estómagos sensibles, más despacio

Si tu animal tiene un estómago delicado, ha tenido problemas digestivos o es mayor, alarga cada fase a tres o cuatro días. Un cambio de dos semanas no tiene ningún inconveniente y reduce mucho las molestias.

Si en algún paso aparecen heces blandas, vuelve a la mezcla anterior durante un par de días y luego sigue avanzando más despacio.

Gatos: el reto es que lo acepten

Con los gatos, además de la digestión, está el gusto. Muchos rechazan un alimento nuevo aunque sea muy parecido, y algunos prefieren no comer antes que probar algo distinto. Por eso, con ellos todavía más despacio y sin forzar.

Un truco que funciona es ofrecer unas bolitas del alimento nuevo aparte, como premio, antes de empezar a mezclar. Y nunca le quites el alimento antiguo del todo si no está comiendo el nuevo: un gato que deja de comer puede enfermar del hígado, como explicamos en mi gato no come.

Mezclar bien, no por capas

Mezcla las dos comidas en el cuenco, no las pongas una encima de otra. Si las separas, muchos animales se comen solo lo que les gusta y dejan el resto, y el cambio no avanza.

Si cambias de alimento a comida húmeda o al revés, el principio es el mismo, pero calcula las cantidades por calorías y no por gramos, porque la húmeda tiene mucha más agua. Lo explicamos en alimento o comida húmeda.

Cambios de marca, de sabor y de etapa

Incluso pasar de un sabor a otro de la misma marca, o del alimento de cachorro al de adulto, es un cambio. La diferencia suele ser menor y muchos animales lo toleran sin problemas, pero hacerlo en unos días no cuesta nada.

Planifica la compra para no quedarte sin el alimento antiguo a mitad de la transición. Es la razón más habitual por la que acaba haciéndose de golpe.

Qué vigilar durante esa semana

Las heces son el mejor indicador. Lo normal es que sean firmes, con forma y fáciles de recoger. Si se vuelven pastosas, es una señal para ir más despacio; si son líquidas, para volver un paso atrás y consultar si no mejoran.

Mira también si come con las mismas ganas, si tiene más gases de lo normal o si se rasca más. Un pequeño registro en el teléfono, con la fecha, la mezcla que le diste y cómo fueron las cacas, te ayuda a no perder la cuenta y es muy útil si al final tienes que hablar con el veterinario.

Cuándo el cambio sí tiene que ser rápido

Hay excepciones. Si el veterinario prescribe una dieta especial por una enfermedad, o si hay una retirada del alimento que comía, puede que haya que cambiar en menos tiempo. En esos casos, sigue sus indicaciones: a veces se usan comidas gastrointestinales de transición o se reparte en más tomas.

Cómo saber si el alimento nuevo le sienta bien

Dale al menos un mes antes de juzgarlo. Fíjate en estas señales: heces firmes y de tamaño normal, un pelo brillante sin caspa, peso estable, energía como siempre y ganas de comer.

Si después de unas semanas tiene picores, se lame las patas, tiene gases constantes o las heces siguen blandas, puede que ese alimento no le vaya bien. Coméntalo con el veterinario antes de probar otro, para no encadenar cambios sin control.

Cuándo ir al veterinario

Unas heces algo más blandas un día durante el cambio son normales. Pide cita si la diarrea dura más de dos días, si hay sangre o moco, si vomita varias veces o si está decaído. Te explicamos qué mirar en mi perro vomita. En cachorros, gatitos y animales mayores, no esperes tanto: llama si la diarrea dura más de un día.

Dudas frecuentes

¿Es bueno variar de alimento a menudo para que no se aburra?

No es necesario. Los perros y los gatos no se aburren de la comida como nosotros, y un alimento completo cubre lo que necesitan. Si quieres darle variedad, hazlo con premios adecuados o un poco de comida húmeda, sin cambiar la base continuamente.

¿Puedo añadir un probiótico durante el cambio?

Hay probióticos veterinarios que pueden ayudar en animales sensibles. Pregunta al veterinario cuál usar y durante cuánto tiempo; no uses los de personas sin consultarlo.

¿Y si mezclo dos alimentos de forma permanente?

Se puede, siempre que los dos sean completos y la cantidad total sea la correcta. Lo que no tiene sentido es mezclar uno de cachorro con uno de adulto en un perro ya crecido.

De dónde salen los datos

  • WSAVA: recomendaciones de nutrición y transición entre dietas en perros y gatos.
  • International Cat Care: cómo introducir una comida nueva a un gato.