¿Cada cuánto hay que darle la pastilla de los gusanos a tu perro? Como regla general, un perro o un gato adulto debería desparasitarse por dentro al menos cuatro veces al año, y protegerse por fuera de pulgas, garrapatas y mosquitos según el producto que uses. Donde los inviernos son suaves o no existen, esa protección externa suele hacer falta todo el año.
Parásitos internos y externos: qué hacer con cada uno
Por dentro: lombrices y otros gusanos
Los más habituales son los gusanos redondos y las tenias. Muchos animales los tienen sin síntomas, y algunos pueden pasar a las personas, sobre todo a los niños que juegan en el suelo. Por eso no se espera a ver gusanos en las heces para tratar.
Se usan comprimidos, pastas o pipetas que también actúan por dentro. El producto y la dosis los elige el veterinario según el peso, la especie y lo que haya que cubrir.
La frecuencia según el riesgo
La asociación europea de expertos en parásitos de animales de compañía (ESCCAP) recomienda tratar al menos cuatro veces al año si no se sabe bien el riesgo. Si tu perro caza, come cosas del suelo, convive con niños pequeños o va a sitios con muchos perros, puede necesitarlo cada mes.
Un gato de interior que no caza tiene menos riesgo, pero también se contagia: por ejemplo, al tragarse una pulga mientras se acicala.
Cachorros y gatitos, más a menudo
Los cachorros pueden nacer ya con parásitos que les pasa la madre. Por eso se desparasitan cada dos semanas desde muy pequeños hasta poco después del destete, y luego cada mes hasta los seis meses.
Si adoptas un cachorro, pide al refugio o al criador la fecha y el producto de la última toma, y llévaselo apuntado al veterinario en la primera visita.
Por fuera: pulgas, garrapatas y mosquitos
Hay pipetas, collares y comprimidos que protegen durante un tiempo concreto: unas semanas, un mes, tres meses o varios meses en el caso de algunos collares. La clave es respetar ese plazo y renovar antes de que acabe, no cuando ya ves pulgas.
En perros, el mosquito que transmite la leishmaniosis obliga a usar un repelente específico en las zonas donde está presente. Lo contamos en la leishmaniosis en perros. Si encuentras una garrapata, mira cómo quitarla bien.
Pipeta, collar o pastilla: cuál elegir
Las tres funcionan si se usan bien, y cada una encaja con un tipo de vida. La pipeta es barata y fácil, pero hay que renovarla a menudo y pierde efecto con los baños frecuentes. El collar protege varios meses de una vez, aunque a algunos perros les irrita el cuello y hay que quitarlo si se engancha.
Los comprimidos contra pulgas y garrapatas no dejan residuo en el pelo, lo que viene bien si tienes niños que abrazan al perro o si se baña mucho. Eso sí, no repelen a los mosquitos: si vives en zona de leishmaniosis, necesitarás además un repelente.
Compra siempre productos autorizados para la especie y el peso exacto de tu animal. Partir una pipeta de perro grande para uno pequeño, o al revés, es una mala idea.
Un error que puede matar a un gato
Muchas pipetas y collares para perros llevan permetrina u otros piretroides. En perros funcionan bien, pero en gatos son muy tóxicos: temblores, convulsiones y, en el peor caso, la muerte.
Nunca pongas a un gato un producto de perro, aunque sea «solo un poco». Y si conviven, vigila que el gato no lama al perro recién tratado ni duerma pegado a él las primeras horas.
Cómo no olvidarte de las fechas
Lo que más falla no es el producto, sino el calendario. Pon en el teléfono una alarma repetida para cada tratamiento. Muchos dueños usan el primer día del mes para la pipeta y el primer día de cada trimestre para la pastilla.
Guarda también la caja o anota el nombre del producto: si el veterinario te pregunta qué le das, la respuesta «una pipeta verde» no ayuda mucho.
Un calendario de ejemplo
Este sería un plan razonable para un perro adulto de ciudad que pasea por parques y alguna vez va al campo. El tuyo puede ser distinto:
Cada 3 meses Comprimido antiparasitario interno
Todo el año Protección externa (pipeta mensual
o collar de larga duración)
Temporada de mosquitos Repelente frente al mosquito de
la leishmaniosis (zonas de riesgo)
Antes de la temporada Análisis de leishmania (según zona)
Cuándo ir al veterinario
Pide cita si ves gusanos en las heces o alrededor del ano, si tu animal se arrastra sobre el culo, pierde peso sin motivo o tiene diarrea que no se pasa en un par de días. En cachorros, una diarrea con sangre o con decaimiento es una urgencia.
Ve también enseguida si después de aplicar una pipeta tu animal babea mucho, tiembla o se comporta de forma extraña. Lleva el envase.
Dudas frecuentes
¿Puedo bañar a mi perro después de ponerle la pipeta?
Lo habitual es esperar al menos dos días antes y después del baño para que el producto se reparta bien por la piel. El prospecto de cada pipeta indica el plazo exacto.
¿Los productos naturales sirven?
No hay pruebas de que el ajo, el vinagre o los aceites esenciales protejan de verdad. Algunos, como el ajo, son tóxicos para perros y gatos. Si buscas algo más suave, pide al veterinario un producto autorizado con buena tolerancia.
¿Me pueden contagiar los parásitos de mi perro?
Algunos sí, como ciertos gusanos redondos y algunas tenias. El riesgo es bajo si desparasitas con regularidad, recoges las cacas enseguida y te lavas las manos después de limpiar el arenero o de jugar en el parque. Los niños pequeños, que se llevan todo a la boca, son los que más cuidado necesitan.
¿Hay que desparasitar a una mascota que no sale?
Sí, aunque con menos frecuencia. Las pulgas entran en casa en la ropa o con otros animales, y los mosquitos entran por la ventana. Pregunta a tu veterinario la pauta mínima para su caso.
De dónde salen los datos
- ESCCAP: guías de control de parásitos internos y externos en perros y gatos.
- International Cat Care: toxicidad de la permetrina en gatos.