Leishmaniosis en perros: síntomas, prevención y qué hacer si da positivo

¿Vives en una zona cálida donde hay leishmaniosis, como buena parte de Sudamérica, Centroamérica o la cuenca del Mediterráneo? Entonces tu perro corre un riesgo real de contraer leishmaniosis, una enfermedad que transmite un mosquito diminuto y que no tiene cura definitiva. La buena protección empieza antes de que pique: repelente específico durante toda la temporada de mosquitos, un análisis al año y, si el veterinario lo ve oportuno, vacuna.

Si ya ha dado positivo, tampoco es una sentencia. Muchos perros con tratamiento y controles viven años con buena calidad de vida.

Lo que tienes que saber de la leishmaniosis

Cómo se contagia

La causa un parásito llamado Leishmania, y lo transmite la picadura de un insecto parecido a un mosquito pequeño, el flebótomo. No se contagia por jugar con otros perros ni por compartir cuenco. El flebótomo pica sobre todo al atardecer y por la noche, en los meses cálidos. En zonas templadas eso suele ser de primavera a otoño, y en zonas tropicales puede durar todo el año.

Es una enfermedad que también puede afectar a las personas, aunque es rara en adultos sanos. Proteger a los perros ayuda a que el parásito circule menos.

Los síntomas que deben hacerte sospechar

Puede tardar meses o años en dar la cara, y los síntomas son muy variados. Los más típicos son:

  • Pérdida de pelo alrededor de los ojos (las llamadas «gafas») y en orejas y hocico.
  • Descamación de la piel, como si tuviera caspa, y heridas que tardan en curar.
  • Uñas que crecen mucho más de lo normal.
  • Adelgazamiento, cansancio y menos ganas de jugar.
  • Sangrado por la nariz, cojeras o beber y orinar más de lo habitual.

Ninguno es exclusivo de esta enfermedad, así que solo un análisis lo confirma.

El repelente: la protección que más cuenta

Lo que más reduce el riesgo es evitar la picadura. Para eso hay collares y pipetas con efecto repelente frente al flebótomo, además de contra pulgas y garrapatas. Fíjate en que el envase lo indique expresamente: no todos los antiparasitarios sirven para esto.

Empieza a ponerlo antes de que llegue el calor y mantenlo hasta bien entrado el otoño. En zonas cálidas muchos veterinarios aconsejan usarlo todo el año. Recuerda que estos productos suelen ser tóxicos para los gatos, como explicamos en cada cuánto desparasitar.

Hábitos que ayudan

Además del repelente, hay costumbres sencillas que bajan el riesgo. Si tu perro duerme fuera, en verano es mejor que duerma dentro de casa. Evita los paseos largos al anochecer cerca de zonas con vegetación, huertos o agua estancada, que es donde más abundan estos insectos.

Las mosquiteras finas en las ventanas también ayudan, aunque el flebótomo es tan pequeño que atraviesa las de malla ancha.

La vacuna y otros tratamientos preventivos

En algunos países existe una vacuna autorizada para perros a partir de los seis meses que reduce la probabilidad de que la infección acabe en enfermedad. También hay medicamentos que se dan por temporadas para reforzar las defensas del perro frente al parásito.

Ninguna de estas opciones evita la picadura, por lo que se usan junto al repelente y nunca en su lugar. La decisión de usarlas, y cuál, depende de la zona donde vives y de la vida de tu perro: háblalo con tu veterinario.

El análisis anual

En zonas de riesgo se recomienda un análisis de sangre al año, idealmente antes de empezar la temporada de mosquitos o después de que termine. Detectar la infección pronto, antes de que dañe los riñones, cambia mucho el pronóstico.

También es obligatorio un análisis negativo antes de poner la vacuna, porque no sirve en un perro ya infectado.

Si el análisis sale positivo

No te asustes antes de tiempo. El veterinario hará más pruebas para saber en qué fase está la enfermedad y, sobre todo, cómo están los riñones. Con eso decide el tratamiento, que suele combinar varios medicamentos durante semanas o meses.

El parásito no desaparece del todo, así que tu perro necesitará controles de por vida, normalmente cada pocos meses al principio. Y seguir con el repelente es aún más importante: evita que un mosquito se infecte al picarle y lleve el parásito a otros perros.

Un ejemplo de año de prevención

Así podría organizarse la prevención de un perro adulto que vive en una zona de riesgo:

Antes de los mosquitos     Análisis de leishmania
Al empezar la temporada    Collar o pipeta repelente (renovar
                           según el envase)
Durante la temporada       Dormir dentro y paseos cortos al
                           anochecer
Según criterio             Vacuna o tratamiento preventivo
Al acabar la temporada     Valorar si se mantiene el repelente
Zonas tropicales           Repelente todo el año

Cuándo ir al veterinario

Pide cita si notas cualquiera de los síntomas de la lista, sobre todo si se juntan varios: adelgaza, se le cae el pelo alrededor de los ojos y le crecen mucho las uñas. Ve el mismo día si sangra por la nariz, vomita, bebe y orina muchísimo o está muy decaído, porque puede haber un problema de riñón.

Dudas frecuentes

¿Los gatos también se contagian?

Pueden infectarse, pero la enfermedad en gatos es mucho menos frecuente. Lo importante en casa es no usar en el gato los repelentes del perro, porque muchos son peligrosos para él.

¿Puedo adoptar un perro con leishmaniosis?

Sí, y muchos refugios tienen perros positivos que esperan casa. Pregunta por su estado, sus últimos análisis y la medicación que toma. Con los controles al día pueden llevar una vida normal. Te contamos el proceso en adoptar un perro o un gato.

¿Se cura del todo?

Hoy por hoy, no. El tratamiento reduce mucho la cantidad de parásitos y hace que los síntomas desaparezcan, pero el perro sigue infectado y puede recaer, sobre todo si baja de defensas o envejece. Por eso los análisis de control no se dejan aunque esté estupendo.

La parte buena es que, con un seguimiento ordenado, muchos perros mantienen la enfermedad controlada durante años. Lo que más cuenta es cómo están sus riñones cuando se detecta.

¿El repelente sirve si mi perro se baña mucho?

El agua reduce el efecto de muchas pipetas y algunos collares. Si tu perro nada en verano, revisa en el envase cuánto aguanta y pregunta si te conviene renovarlo antes o cambiar de producto.

De dónde salen los datos

  • ESCCAP: guía de enfermedades transmitidas por vectores en perros y gatos.
  • Grupo LeishVet: recomendaciones de diagnóstico, tratamiento y prevención de la leishmaniosis canina.
  • Organización Panamericana de la Salud: leishmaniasis visceral en las Américas y papel del perro como reservorio.