Microchip de tu perro o gato: para qué sirve y cómo cambiar el titular

¿Tu perro o tu gato tiene microchip, pero no sabes a nombre de quién está ni si tu teléfono es el correcto? Es más común de lo que parece, y es justo lo que hace que muchos animales perdidos no vuelvan a casa. El microchip es la forma más fiable de identificar a un perro o un gato, pero solo sirve si el registro tiene tus datos actualizados.

Te explicamos cómo funciona, cómo comprobar tus datos y qué hacer al cambiar de titular, de domicilio o si tu animal se pierde.

Todo sobre el microchip

Qué es y cómo se pone

Es una cápsula del tamaño de un grano de arroz que el veterinario implanta bajo la piel, normalmente en el lado izquierdo del cuello, con una aguja. Es rápido, como una vacuna, y no necesita anestesia.

El chip no tiene batería ni GPS: no sirve para localizar a tu animal en un mapa. Solo contiene un número de 15 cifras que se lee con un lector y que está vinculado, en un registro oficial, a los datos del titular.

Obligatorio o no, conviene

En muchos países y ciudades el microchip es obligatorio para los perros, y cada vez más también para los gatos. En otros no lo exige ninguna norma. Pregunta a tu veterinario qué rige donde vives. Además, es el primer requisito para viajar con tu animal a casi cualquier país.

Pero la razón más práctica es otra: un animal con chip y datos correctos tiene muchas más posibilidades de volver a casa si se pierde.

El registro: lo que de verdad importa

El chip por sí solo no guarda tu nombre ni tu teléfono: esos datos están en una base de datos vinculada al número. Según el país, puede ser un registro oficial, uno municipal o una base de datos privada del fabricante o de una asociación. Pregunta al veterinario en qué registro queda dado de alta y si se puede consultar desde otras ciudades o países.

Te debe entregar un documento o tarjeta con el número de chip, que también aparece en la cartilla o el pasaporte. Guárdalo con los papeles de casa.

Cómo comprobar que tus datos están bien

Pide a tu veterinario que lea el chip y consulte el registro en la próxima visita: verás a nombre de quién está, la dirección y el teléfono. Muchos registros permiten además consultar o actualizar los datos por internet.

Hazlo especialmente si adoptaste al animal, si te lo dio otra persona o si te has mudado. Un teléfono antiguo es el error más frecuente.

Cambiar de titular

Si adoptas un animal que ya tiene chip, o si te lo cede un familiar, el chip debe pasar a tu nombre. Normalmente se hace en una clínica veterinaria o en el propio registro, con un documento de cesión firmado por el antiguo y el nuevo titular y sus documentos de identidad.

Si adoptas en un refugio, suelen encargarse ellos del cambio. Pregunta antes de irte. Lo explicamos en adoptar un perro o un gato.

Si te mudas

Actualiza la dirección y el teléfono en cuanto llegues, porque los primeros días en una casa nueva son justo cuando más animales se escapan. Si te mudas a otra ciudad o a otro país, pregunta al veterinario de la nueva zona si hay que darlo de alta en otro registro: el número de chip sigue siendo el mismo, pero la base de datos puede cambiar.

Si tu animal se pierde

Comunica la pérdida al registro cuanto antes, a través de tu veterinario o del propio registro, para que el chip quede marcado. Avisa también a las clínicas y refugios de la zona, al servicio de control animal de tu ciudad si existe, y publica su foto en los grupos de vecinos y de animales perdidos.

Cuando alguien encuentra un animal, lo habitual es llevarlo a una clínica o un refugio, donde leen el chip y llaman al titular. Si el teléfono no funciona, esa llamada no llega.

Si encuentras un animal perdido

Si puedes acercarte sin riesgo, llévalo a cualquier clínica veterinaria o a un refugio para que lean su chip. En muchas clínicas lo hacen sin coste y suele resolverse en minutos. No te lo quedes sin más aunque no lleve collar: puede tener una familia buscándolo.

Chip, chapa y collar: mejor juntos

El chip solo se puede leer con un lector, así que quien encuentre a tu perro en la calle no sabrá a quién llamar hasta llevarlo a una clínica. Una chapa en el collar con tu número de teléfono acorta ese camino: muchas veces el animal vuelve a casa en una hora en lugar de al día siguiente.

No pongas el nombre del animal en grande en la chapa, porque facilita que un desconocido se lo lleve llamándolo. Basta con un teléfono y, si quieres, «tengo chip». En gatos, usa siempre collares de seguridad que se abren si se enganchan, y no te fíes solo de ellos: muchos gatos los pierden.

Una lista de comprobación

Número de chip (15 cifras):   ________________
Registro donde está de alta:  ________________
Titular que figura:           ________________
Teléfono que figura:          ________________ (¿es el actual?)
Última comprobación:          ___ / ___ / ______
Si se pierde:                 avisar al registro, clínicas y
                              refugios de la zona, grupos de vecinos

Dudas frecuentes

¿El microchip puede moverse o dejar de funcionar?

A veces se desplaza unos centímetros bajo la piel, por eso el veterinario pasa el lector por todo el cuerpo si no lo encuentra en el cuello. Es raro que deje de funcionar, pero conviene comprobarlo en las revisiones anuales.

¿Un gato que no sale de casa necesita chip?

Sí, conviene. Los gatos de interior son los que peor lo pasan si se escapan por una ventana: no saben volver. Con chip, quien lo encuentre podrá avisarte.

¿Sirve para viajar?

Es el primer requisito en casi todos los países: muchos exigen que se ponga antes de la vacuna de la rabia y su número va en el certificado sanitario. Te lo contamos en viajar a otro país con tu perro o tu gato.

De dónde salen los datos

  • Normas ISO 11784 y 11785: estándar internacional de los microchips de identificación animal.
  • World Small Animal Veterinary Association (WSAVA): recomendaciones sobre identificación de animales de compañía.
  • American Veterinary Medical Association: microchips y reencuentro de animales perdidos.