Mi gato araña los muebles: por qué lo hace y cómo llevarlo al rascador

¿Tu gato tiene el sofá destrozado aunque le compraste un rascador? Arañar es una necesidad que no se puede quitar, así que el objetivo no es que deje de hacerlo, sino que lo haga en un sitio que te venga bien. Casi siempre se consigue con un rascador alto, estable y bien colocado, y haciendo que el mueble deje de ser atractivo durante unas semanas.

Los castigos no funcionan y suelen empeorar las cosas. Aquí tienes qué busca tu gato cuando araña y cómo ofrecérselo.

Por qué araña y cómo redirigirlo

Lo que consigue arañando

Al arañar, el gato se quita la capa externa y vieja de las uñas, que se desprende como una funda. También se estira: fíjate en que lo hace al despertarse, con todo el cuerpo extendido.

Y, sobre todo, marca. En las almohadillas tiene glándulas que dejan su olor, y las marcas visibles avisan a otros gatos de que ese territorio es suyo. Por eso elige sitios llamativos y de paso, como el brazo del sofá o la esquina junto a la puerta.

Por qué ignora el rascador que compraste

Los fallos más habituales son tres. El rascador es bajo y el gato no puede estirarse del todo. Se mueve o se tambalea cuando apoya las patas, y un gato no vuelve a un sitio que se le cae encima. O está en un rincón donde nadie pasa, y ahí no tiene sentido marcar.

El sofá, en cambio, es alto, pesado, no se mueve y está en el centro de la casa, justo donde pasa todo el mundo y donde más sentido tiene dejar su marca. Visto así, tiene lógica.

Cómo debe ser un buen rascador

Antes de comprar, comprueba estos puntos:

Altura del poste:   al menos 80 cm, o lo que mida tu gato estirado
Base:               pesada y ancha; no debe moverse al empujarlo
Material:           cuerda de sisal o tela rugosa, no moqueta suave
Formato:            vertical y también uno horizontal de cartón
Número:             uno por gato y uno más, repartidos por la casa

Observa cómo araña tu gato: si lo hace en la alfombra, prefiere superficies horizontales; si va al respaldo del sofá, verticales. Ofrécele lo que ya ha elegido él.

Dónde colocarlo

Pon el rascador justo delante del mueble que está arañando, no en otra habitación. También funcionan bien cerca de donde duerme, porque araña al despertar, y junto a la puerta de entrada o en los pasillos.

Cuando lleve unas semanas usándolo, puedes moverlo unos centímetros cada día hacia donde te resulte más cómodo. Si lo cambias de golpe a otro sitio, lo normal es que vuelva al sofá.

Haz que el mueble deje de interesarle

Mientras aprende, cubre las zonas arañadas con algo que no le guste tocar: cinta adhesiva de doble cara, una manta suelta que se mueva o un plástico liso. A la mayoría de gatos les desagrada la sensación pegajosa en las almohadillas.

Limpia también esas zonas con un producto enzimático o con agua y jabón neutro para reducir su olor. Cuando veas que va directo al rascador cada mañana al despertarse y que hace días que no se acerca al sofá, podrás quitar las protecciones poco a poco, de una en una. Sin prisa.

Haz que el rascador le atraiga

Juega con una caña o una pluma alrededor del rascador para que clave las uñas en él mientras caza. Frota un poco de hierba gatera o de silvervine por la superficie: a muchos gatos les encanta, aunque a otros les da igual.

Cada vez que lo use, prémialo con una golosina o caricias. Si lo pillas arañando el sofá, no le grites: llámalo con calma, llévalo al rascador o lanza un juguete cerca de él.

Lo que no debes hacer

Gritarle, rociarlo con agua o darle un golpe no le enseña dónde arañar. Lo que aprende es a tenerte miedo o a hacerlo cuando no estás. El estrés que provocan los castigos, además, puede aumentar el marcado.

Tampoco le pongas sus patas en el rascador a la fuerza para «enseñarle». Muchos gatos lo viven como algo desagradable y acaban evitando el rascador.

Cortar las uñas ayuda

Unas uñas recortadas hacen mucho menos daño. Corta solo la punta transparente, con un cortaúñas para gatos, y nunca llegues a la zona rosada, que tiene vasos sanguíneos y nervios. Si nunca lo has hecho, pide que te enseñen en la clínica.

Acostúmbralo desde pequeño, de una o dos uñas por sesión, con premios. Existen también fundas de silicona para las uñas, que se pegan y caen solas con el crecimiento. Consulta antes con el veterinario si son adecuadas para tu gato.

Quitarle las uñas no es una opción

El llamado desungulado no es cortar uñas: es amputar la última falange de cada dedo. Puede causar dolor crónico, cojeras y problemas de comportamiento, como dejar de usar el arenero. Está prohibido en muchos países y las asociaciones veterinarias de medicina felina se oponen a hacerlo por comodidad.

Con rascadores adecuados, uñas cortas y algo de paciencia, el problema se resuelve en la gran mayoría de casas.

Si araña más de lo normal

Un aumento repentino del arañado, sobre todo cerca de puertas y ventanas, puede indicar que se siente inseguro: un gato nuevo en casa, una mudanza, gatos del vecindario que ve desde la ventana o cambios de rutina. A veces va unido a orinar fuera de su sitio, como contamos en mi gato no usa el arenero.

En esos casos ayuda más reducir lo que le estresa que poner más rascadores. Si notas cambios de conducta que no sabes explicar, coméntalo con el veterinario.

Dudas frecuentes

¿A qué edad empiezo a enseñarle?

Desde el primer día. Un gatito aprende muy rápido dónde se araña si el rascador está ahí desde que llega. Lo explicamos en los primeros días de un gato en casa.

¿Sirven los aerosoles repelentes?

Algunos ayudan un tiempo, pero el gato se acostumbra al olor. Funcionan mejor las barreras físicas, como la cinta de doble cara, combinadas con un rascador atractivo justo al lado.

¿Cada cuánto cambio el rascador?

No lo cambies porque esté deshilachado: para el gato, un rascador usado y con su olor es mejor que uno nuevo. Sustitúyelo cuando se tambalee o le falte cuerda en la zona que usa.

De dónde salen los datos

  • International Cat Care: guías sobre el arañado y la elección de rascadores.
  • American Association of Feline Practitioners: posición sobre el desungulado de gatos.
  • Cornell Feline Health Center: comportamiento de marcaje y manejo del arañado en casa.