Premios para perros: cuántos darle sin desequilibrar su dieta

¿Cuántos premios le puedes dar a tu perro al día? La regla que usan los veterinarios es sencilla: los premios y todos los extras juntos no deberían superar el 10 % de las calorías diarias, y esas calorías hay que restarlas de su ración. Para un perro de 10 kg con actividad normal, eso son unas 60 kcal al día, y un solo premio grande puede llevárselas todas.

Los premios son una herramienta estupenda para educar y para crear vínculo. El truco está en usarlos con cabeza.

Cómo dar premios sin pasarte

La regla del 10 %, con números

Calcula las calorías que necesita tu perro al día, como explicamos en cuánto debe comer un perro, y quédate con una décima parte. Ese es tu presupuesto diario de premios.

Perro de 5 kg (unas 374 kcal/día)    unas 37 kcal de premios
Perro de 10 kg (unas 630 kcal/día)   unas 63 kcal de premios
Perro de 20 kg (unas 1.059 kcal/día) unas 105 kcal de premios
Perro de 30 kg (unas 1.436 kcal/día) unas 145 kcal de premios

Adultos esterilizados con actividad normal.
Resta lo que des en premios de su ración de alimento.

Mira las calorías del paquete

Los premios comerciales varían muchísimo. Un premio pequeño de adiestramiento puede tener 3 o 4 kcal, mientras que un hueso prensado o un snack dental grande puede superar las 100. Muchas marcas indican las calorías por unidad en el envase; si no lo hacen, busca las kcal por kilo y calcula.

Fíjate también en si es «alimento complementario»: la mayoría lo son. No sustituyen a su comida, solo la acompañan.

Para educar, trocitos muy pequeños

En una sesión de adiestramiento puedes dar veinte o treinta premios. Si cada uno es grande, la cuenta se dispara. Lo que importa para el perro es recibir algo rico en el momento justo, no el tamaño: un trocito del tamaño de un guisante funciona igual que una galleta entera.

Parte los premios en pedazos pequeños o usa premios blandos que se puedan dividir con los dedos. Y para ejercicios fáciles, usa bolitas de su propio alimento apartadas de la ración.

Premios caseros sanos y baratos

Hay alternativas sencillas: dados de zanahoria, pepino o manzana sin semillas, trocitos de pollo o pavo cocido sin sal ni condimentos, o calabaza cocida. Tienen pocas calorías y a muchos perros les gustan.

Comprueba primero qué alimentos son seguros en frutas y verduras que puede comer un perro. Y nada de embutidos, queso curado o restos de comida con sal, ajo o cebolla.

Elige el premio según la situación

Para practicar en casa, sin distracciones, basta con su alimento o algo sencillo. En la calle, con otros perros, gatos o ruidos, necesitarás algo más apetecible, como un trocito de pollo. Reserva los premios «especiales» para los momentos difíciles: así mantienen su valor.

Ese mismo principio te sirve para la llamada, el paseo con correa o la visita al veterinario. Lo aplicamos en mi perro tira de la correa.

El momento justo vale más que el premio

Para que tu perro entienda qué está haciendo bien, el premio tiene que llegar en el segundo en que lo hace, no medio minuto después. Si le pides que se siente y tardas en sacar el premio de la bolsa, puede que ya se haya levantado y acabes premiando eso.

Lleva los premios a mano en una riñonera o en el bolsillo, ya partidos. Muchos educadores usan además una palabra corta, como «bien» o «sí», justo en el momento correcto y antes de dar el premio. Así el perro aprende antes y necesitas dar menos comida para conseguir lo mismo.

Cuando ya domina un ejercicio, ve espaciando los premios: no hace falta pagar cada vez que se sienta en casa.

Mordedores y snacks de larga duración

Los mordedores ayudan a que un perro se relaje y a entretenerlo cuando se queda solo, pero muchos tienen bastantes calorías. Cuéntalos dentro del presupuesto del día o dáselos los días que coma algo menos de alimento.

Vigílalo mientras lo mordisquea: cuando quede un trozo pequeño que pueda tragarse entero, retíralo. Y evita los huesos cocinados, que se astillan.

Cuando todo el mundo le da algo

En muchas casas, el problema no es lo que das tú, sino la suma: la galleta de los niños, el trozo de pan del abuelo, la golosina del vecino. Conviene poner una regla común en casa, por ejemplo un bote con los premios del día que se reparten entre todos, y cuando se acaba, se acabó.

Explícalo también a quien lo cuide cuando no estás: paseadores, residencias o familiares.

Otras recompensas que no engordan

A muchos perros les motiva igual o más un juego corto con su pelota, unas caricias o dejarles olfatear un rincón que les interesa. Alternar premios de comida con estas recompensas reduce las calorías y hace la relación más rica.

Cuándo ir al veterinario

Consulta si tu perro tiene alguna enfermedad que limite su dieta, como problemas de riñón, pancreatitis, alergias o diabetes, antes de darle premios comerciales. Ve también si un premio nuevo le da vómitos o diarrea, o si se ha tragado entero un trozo grande de mordedor y no se encuentra bien.

Dudas frecuentes

¿Los snacks dentales cuentan como premio?

Sí, y suelen tener bastantes calorías. Si le das uno al día, réstalo de su ración. Y recuerda que no sustituyen al cepillado, como contamos en cuidar los dientes de tu perro o gato.

¿Puedo darle premios de gato a mi perro?

Puntualmente no le harán daño, pero suelen ser más grasos y están pensados para otra especie. Mejor premios para perros o caseros seguros. Y si convives con perro y gato, guarda los de cada uno por separado: el perro suele ir directo a lo del gato.

¿Y si mi perro está a dieta?

No hace falta quitarle los premios del todo: cámbialos por verdura, bolitas de su alimento de dieta o recompensas sin comida. Lo explicamos en si tu perro está gordo.

De dónde salen los datos

  • WSAVA: recomendaciones nutricionales sobre extras y premios (no más del 10 % de las calorías diarias).
  • FEDIAF: definición de alimentos complementarios para animales de compañía.